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miércoles, noviembre 25, 2020
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La necesidad de comer diariamente

Hoy en día, en la ciudad existen un total de 25 ollas populares que brindan asistencias alimenticia en los distintos barrios • Con el apoyo municipal, varios vecinos encomiendan la tarea de cocinar todos los días para las poblaciones mas vulnerables.

En estos tiempos de pandemia y aislamiento, las necesidades de la gente tiende a agudizarse en parte por las medidas socio sanitarias que son propuestas para evitar el contagio del covid 19.

En ese sentido, el aislamiento social preventivo y obligatorio, desnuda las falencias sociales que existieron siempre, a lo que se suma una necesidad imperiosa de mantener la calidad de vida, aún sin poder trabajar.

Para ello, desde el estado se implementan diferentes medidas de asistencia para “acompañar” a la mayor parte de la sociedad, precisamente a la más vulnerable. Ante tal situación, los comedores barriales, los cuales ya venían funcionando en la ciudad, se multiplicaron en los últimos meses, incrementando la ayuda social proporcionada desde le municipio.

Hoy en día, en Mercedes existen cerca de 25 ollas populares que se reparten por los distintos barrios, brindando un plato caliente a los más necesitados, coordinados y respaldados desde la Secretaría de Desarrollo Social con base en el Unzué.

Este “servicio comunitario” llega a producir 6 mil raciones semanales, las cuales son destinadas a las mesas mercedinas.

“La mayoría de los comedores son de barrio y están a cargo de voluntarios de la zona que para dar una mano a sus vecinos, abren las puertas y hasta en algunos casos, las de su propia casa. En otros casos se ofrecieron Sociedades de Fomento o los EPI que hay en la ciudad y se aprovecha el espacio debido a que ahora no se están utilizando” explicó Florencia Ferrarazzo, nutricionista encargada de coordinar los distintos espacios.

“Lo que buscamos desde la secretaría de desarrollo Social es una comunicación fluida entre todos y articular por barrio la asistencia a los vecinos, para que no estén todos activos el mismo día. Para ello, los tenemos repartidos en varios puntos de la ciudad y así tratar de cubrir la mayor cantidad de comidas diarias” agregó.

Para poder llevar esta tarea adelante, desde el municipio se realizaron distintos convenios para acceder a los alimentos de una manera más sustentable, tanto en la calidad como en el precio, articulando diferentes acciones solidarias en la comunidad.

“Tenemos un convenio con la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) mediante el cual entregamos verduras agroecológicas. Por ahí la mayoría de la gente que está en este momento retirando la vianda no lo sabe, pero es importante decir que estamos dando alimentos inocuos, que son verduras cosechadas sin pesticidas, sin ningún tipo de agroquímicos de por medio” sostuvo Florencia. Además, también se hace uso de un convenio tanto con el sindicato de la carne como con el frigorífico “El Mercedino” mediante el cual consiguen los alimentos frescos a un precio más económico, el cual se reparte en las distintas zonas. También, el pan que se entrega con cada plato es proporcionado por la panadería de la Unidad Penitenciaria Nº 5, realizado por sus propios internos.

El derecho a la alimentación

La necesidad de comer está presente todos los días, pero en base a distintas acciones y bajo la coordinación de diferentes profesionales, en cada comedor se busca llevar algo más que un plato de comida caliente a cada mesa.

“Esto es una inversión en salud. Los hábitos de consumo que viene teniendo la población en general, muestran un nivel de sobrepeso y obesidad altísimo, el cual está comprobado que en los momentos de crisis se exacerban. En otra época se veían más problemas relacionados al bajo peso o más a la desnutrición por déficit de alimentos. En este momento el problema es al revés y esto no se debe a que están comiendo mucho, sino que lo hacen de mala manera” sostuvo la nutricionista.

“Tratamos que de que ese plato sea lo más nutritivo posible incorporando verduras, asegurándonos de que haya una porción de carne al día. Es importante tanto para los chicos en su etapa de crecimiento como para un adulto mayor que en este momento es fundamental. Es necesario garantizar algo más, para que post pandemia no aparezcan un problema mayor de obesidad u otro tipo de complicaciones en la salud” manifestó.

Los comedores desde dentro

Uno de los puntos estratégicos que tiene la ciudad para esta entrega semanal de comida es el ubicado en el Barrio Unidad y Progreso, coordinado por Carlos Romero, el cual en la actualidad cuenta con tres cocineras que se acercan al lugar de manera desinteresada, por el simple hecho de ayudar tanto al barrio donde están ubicados, como así también a La Franja y el Redes donde ahora hay mas de 100 familias.

Los lunes y los viernes, cerca de las 17 horas, Yesica Rosales, Alicia Cruz y Belén Sandin cocinan para 230 personas aproximadamente, acompañadas de Carlos. Al caer la tarde, los vecinos se van acercando a la puerta para dejar sus “tupper” y, cerca de las 20, pasan a retirar la comida para llevarla a sus hogares.

El trabajo que se realiza en el interior es muy importante para todo el barrio. “Le damos de comer a gente que atraviesa varias realidades. Algunos están en situación de calle, gente con familias numerosas. En los barrios, cada familia son siete personas” sostuvo Carlos.

“No es fácil que una persona venga con un “Tupper” a buscar comida, a nadie le gusta pasar por esa situación, hacer una fila de una cuadra y media, nos ayuda protección civil. Por eso es también el trato que vos tenés que tener con la gente, porque no es que vienen contentos a buscar un plato de comida, no debe ser fácil para una persona que trabaja o que trabajó, venir a buscar una vianda todos los días” agregó el coordinador del espacio, quien también es vecino de la zona y conoce la realidad que vive la gente.

Así mismo, pese a que dicho comedor viene funcionando hace más de un año, la situación actual acrecentó la demandada, por lo que se busca llegar a todos con la comida. “Los primeros días de cuarentena esto casi se me desborda, sumado a la incertidumbre que genera la situación. Muchos de los que llegan todos los días, tienen trabajo que no están registrados” aclaró.

“En el comedor tenemos un listado que presentamos en la Secretaría de Desarrollo Social municipal, donde tomamos un registro de todas las familias que tenemos, con su cantidad de integrantes y DNI, para que ellos puedan hacer un seguimiento y además, nos vuelvan a integrar la mercadería. Para nosotros eso es fundamental para seguir. A medida que necesitamos pedir mas comida, también es importante demostrar porque, para eso es que también se lleva el registro” sostuvo, haciendo hincapié en la organización que se realiza para poder brindar la asistencia social.

Más allá de que se resaltó el apoyo incondicional del municipio, en cuanto a la donación de bolsones alimentarios, garrafas, el propio lugar desde hoy funcionan, también

comentaron que la solidaridad de los vecinos es importante, “la demanda se acrecentó un 70 %. Es una situación rara pero la gente se ha puesto a ayudar mucho, nos llegan donaciones de distintos negocios, sin que uno pida, se acercan y se donan o que puede. Eso a veces sorprende porque no pasaba” expresó su coordinador.

Conjuntamente, también destacó la predisposición de sus cocineras, motor fundamental del comedor y encargadas de despachar cerca de 230 viandas diarias, “las cocineras no tienen cooperativa, no reciben ningún sueldo, vienen a voluntad, no hay intereses de por medio, solamente ayudar al otro” manifestó Carlos. En tanto, Yesica, una cocinera que vive en el barrio Redes sostuvo que “viene cada vez más gente, se agrandó la olla, todavía es necesario y se acrecentó con todo esto”. No obstante, destacó la ayuda proporcionada por la secretaría de Desarrollo Social, ya sea tanto en los ingredientes como en los conocimientos que baja la nutricionista a cargo, “el municipio nos provee los ingredientes y nosotros pensamos cómo realizar las raciones, pero tratamos de variar los platos día a día y sumar tanto lo que es carne, verduras, arroz, fideos, legumbres o lo que nos llegue para cocinar. La nutricionista le pasa las cosas a Carlos y el nos baja la línea para realizar los menús. Cuando comenzamos a trabajar con la nutricionista, comenzamos a utilizar más verduras, cocinamos distinto y aprendimos mucho también” manifestó.

La realidad que se vive en estos días, demuestra que la solidaridad de todos es necesaria para salir adelante. Este tipo de situaciones no llegaron con la aparición del coronavirus, pero lo que es necesario para mantener el virus a raya, también desnuda las falencias del propio sistema, al igual que despierta la solidaridad de la gente.

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